Frozen Memories


 
ÍndiceFAQCopyrightBuscarRegistrarseConectarse

Comparte | 
 

 [Historia] Caballeros del viejo Código

Ir abajo 
AutorMensaje
Lyon Drake
Alumno del Internado
Alumno del Internado
avatar

Masculino

Mensajes : 1358
Edad : 27
Localización : En un lugar lejos del mundo real
Curso :
Puntos : 4
Fecha de inscripción : 21/09/2008

MensajeTema: [Historia] Caballeros del viejo Código   Miér Oct 29, 2008 8:26 pm

CAPÍTULO UNO: Reino Keizang, honor por encima de todo

Hoy, os contare una historia, de la cual hace mas de mil años el mundo solo estaba dividido por doce reinos Keizang, Enland, Taliland, Köland, Höland, Ryulkash, Kyonhold, Hanland, Sailand, Söland, Rhendark y Shunland , las épocas estaban llenas de paz, sabiduría, fiestas, todo lo deseado en un mundo que solo ansiaba la felicidad de todos sus habitantes, pero, uno de esos reinos llamado Rhendark acabo dejándose vencer por la avaricia, el odio, la ira, el poder, y sobre todo la riqueza, su rey Gyösö ordeno asediar todos esos reinos para asi dominar el mundo, solo hubo dos reinos que se resistieron a el reino Keizang y el reino Ryulkash, los cuales unieron sus fuerzas para poder acabar con la oscuridad que se les echaba encima, por desgracia ambos reinos fueron convertidos en cenizas, los que pudieron escapar se refugian en un campamento de no mas de cincuenta personas, que una vez lucharon por la paz y ahora solo esperan que una pequeña profecia les ayude, aunque el problema es que cuando esa profecia parecia que iba a cumplirse…se esfumó y ahora viven sin esperanzas, y sin ganas de combatir por aquella palabra de gran significado para el planeta…Libertad, no os quiero aburrir con tanto cuento lo cual os contare mas o menos la historia de esos tres reinos de diferente terminación de letras. Se dice que Kyonhold aún es un reino neutral...

REINO KEIZANG – REINO DEL HONOR
En este reino lleno de vida, siempre preparado para ayudar a los reinos vecinos, lleno de caballeros que solo sirven al honor el cual les da fuerzas para seguir siendo fuertes
En los tiempos que les depara el destino, pero no os hablare de cómo eran sino como lucharon contra las fuerzas oscuras para intentar sobrevivir al ataque.

Era una noche oscura y tenebrosa en la cual de fondo se escuchaban las trompetas de guerra.
-¡Mi comandante! Se preparan para el ataque.- dijo un muchacho.
-Prepara a los arqueros en la muralla, avisare a las tropas para que preparen la defensa.-dijo el comandante.
-Si mi señor.

El comandante Splinter salio por la puerta de la muralla del reino junto a sus fieles guerreros, formaron líneas y el comandante dedico unas palabras muy emotivas.
-¡Caballeros! Posiblemente hoy moriremos pues el ejercito que se avecina es mas numeroso que el nuestro, pero ellos solo tienen poder, nosotros tenemos el Honor, no mostraran piedad y nosotros tampoco, acabemos pronto y volvamos dentro para celebrar nuestra victoria con nuestras mujeres e hijos, hoy puede que la luz nos guíe.- Dijo alzando su espada encima de un caballo blanco muy hermoso.
El ejercito alzo las lanzas, las espadas y los arcos convencidos de una victoria lejana.

El ejército negro avanzaba ante las puertas de las murallas, al parar a unos doscientos metros Dos de ellos se pusieron en el centro para hablar con el Comandante, el comandante avanzo junto a su mano derecha para comenzar la charla.
-Comandante Splinter, ríndanos Keizang sin otorgar resistencia alguna y obtendréis una muerte rapida sin dolor alguno.-Dijo el lider de ese ejercito maldito.
-Si la muerte entonces obtendremos, luchar es mi palabra, pues mi ejercito sera mas pequeño que el de vos, pero aunque nos corten los brazos lucharemos a patadas, aunque nos corten las piernas lucharemos a mordiscos y aunque nos corten la cabeza os miraremos hasta que muráis y si nos sacáis los ojos os maldeciremos hasta que os pudráis en el infierno.-el comandante dio media vuelta junto a su mano derecha para ir junto a su ejercito.
-Necios insolentes.-dijo el general oscuro.

Ambos ejércitos se miraron fijamente antes de comenzar la batalla, poco despues el ejercito negro comenzó a avanzar a unos cien metros de los del ejercito de Keizang los arqueros de las murallas comenzaron a hacer una lluvia de flechas derribando gran parte del ejercito atacante, pero aun asi no bastaba para acabar con todo eso que les amenazaba, el ejercito negro llego hasta las murallas donde aniquilaron el ejército del capitán Lich el cual derribo a cuarenta hombres con su gran habilidad de la espada pero… cayó fuertemente herido al suelo, todo ese esfuerzo por esos samuráis del reino Keizang fueron en vano, el reino fue destruido, y el ejército negro se marchó entre la niebla.

Tras unas horas Splinter abrió los ojos y vio todo aquello destrozado, comenzo a buscar supervivientes pues debían ir al reino vecino para avisar del ataque del ejercito negro,
Solo encontró a dos hombres los cuales habia un elfo de mediana edad tan buen arquero como guerrero su nombre era Elroid, y un Fauno llamado Dalas un gran guerrero hábil con sus dagas, los tres samuráis fueron de camino hacia un pequeño poblado en el cual correrían peligro pero debían reunir hombres que fuesen capaces de luchar contra la amenaza que se alzaba sobre el mundo.

ALDEA DE ALTERAC (reino de Keizang)

Tres extrañas personas con ropajes de túnicas marrones con capucha que les tapaba la cara en una luz negra paseaban hasta que llegaron a una taberna.
-Elroid… ¿seguro que en esta taberna encontraremos a gente que nos ayude a acompañarnos?- pregunto Splinter.
-Por supuesto mi comandante, aquí todos son grandes luchadores y nadie esta tan loco como ellos a excepción de nuestro reino por plantar cara a ese ejercito tan numeroso…-dijo elroid observando el panorama de la taberna en la cual se estaban peleando entre los aldeanos de alli a puño limpio.
-No lo se quizás estén locos pero no tienen disciplina como para formar parte de un ejercito Elroid.-dijo Dalas al ver que dos salieron por la ventana pegándose puñetazos.

Ambos se sentaron en una mesa arrinconada al fondo de la taberna al parecer lejos de las broncas o puede que en realidad se metiesen en una sin saberlo.
-Vosotros tres largo de nuestra mesa.- dijeron tres señores con armadura.
-¿Cómo os llamáis?-pregunto Splinter a esos hombres.
-Mi nombre es Philip conde de esta aldea…-iba el señor a seguir hablando cuando Elroid le corto la conversacion.
-Pues aquí no veo vuestro nombre señor conde, ademas ¿quien te hizo conde la aldea o simplemente tu a base de leyendas inventadas?

El señor cogió a Elroid del cuello de la túnica y lo hizo ponerse en pie y le quitó la capucha para ver quien era, todos los de la taberna se quedaron sorprendidos al ver el rostro de un elfo que aparentaba solo los 20 años, el señor no sabia quien era pero la taberna se quedaron observando, elroid se deshizo de la mano del tipo y se volvio a sentar.
-No quiero problemas y creo que vuestro líder tampoco…-Elroid iba a seguir hablando cuando el hombre le puso una daga en el cuello.
-¿Quién te crees para hablarme asi Elfito?-dijo con voz amenazadora.
-¿Elfito? Tengo doscientos cincuenta años llevo perteneciendo a este reino desde mucho antes de que tu madre aprendiese a tirarse a todo hombre hasta tener a un bastardo como tu, y aparta esa daga o acabara clavada en tu cuello en menos tiempo del que crees que podrás clavarmela en el cuello tu a mi.-dijo Elroid levantándose amenazándolo con la mirada, el hombre no hizo caso y se dispuso a intentar clavársela, Elroid en un ágil movimiento como un fantasma se puso detrás de el, desenvaino su espada y apunto a la nuca de ese tipo.
-No estamos aquí para matar a nadie solo en busca de gente que nos acompañe a ayudar y a avisar al reino vecino de lo que le espera pero si no me dejas opción tendre que hacerlo total por un tipo desagradable menos en el mundo nadie lloraría…-callo Elroid al ver que Dalas y Splinter se levantan y se quitan las capuchas, la taberna al ver quienes eran los tres se arrodillaron ante ellos.
-Ya esta bien Elroid, no creo que debas mancharte las manos con un tipo como este, veo que ya me conocéis, Para todo aquel que no lo sepa mi nombre es Splinter, sustituto del rey de este reino y comandante de las tropas que murieron plantando cara al ejército negro, hemos llegado aquí para reclutar a todo aquel que sea capaz de empuñar un arma y sea ágil y fuerte como para no tener miedo a lo que nos enfrentaremos por el camino.-Despues de decir esto Dalas, Splinter y Elroid se volvieron a sentar en esa mesa, Dalas saco un pergamino en blanco y una pluma.
-Si son tan amables porfavor digan quienes nos acompañaran, si nadie lo hace no ocurrirá nada nos iremos y como si no hubiéramos venido jamás por aquí.-dijo Dalas viendo el miedo en la gente pues el nombre del ejército negro les recordaba aquel sufrimiento y perdidas de la familia hermanos y padres que lucharon para defender el reino. Tras una hora se levantaron y se dispusieron a salir sin mas cuando un chico de unos dieciocho años hablo.
-Me dais pena, nuestro comandante nos pide ayuda y vosotros no hacéis nada solo callar y temer a esos… dais vergüenza, no sois mas que débiles y cobardes, ¡Mi padre tambien murio ahí, no me queda nadie de familia en pie pero yo pienso luchar por que estos reinos vuelvan a ser lo que eran no pienso dejar que la oscuridad se haga con todo! Splinter, soy buen combatiente en armas a distancia, mi padre me enseño todo cuanto se, porfavor quiero vengar a mi padre si no es molestia déjenme que vaya con vos.-dijo el chico, Splinter asintió al ver el valor que habia en ese chico bajo la mirada al suelo pues le recordó por un momento a su pequeño hijo el cual con solo nueve años le hizo ver el valor de la paz y del honor, la taberna siguió callada pero
Los tres señores de la armadura se levantaron.
-Si es verdad las leyendas que cuentan que entre un fauno, un elfo comandados por un humano entre los tres vencieron a doscientos hombres cuando el ejercito callo al suelo, entonces sera un placer apuntarnos a luchar por ti mi comandante.-dijo Philip,
Elroid abrió los ojos pues no se esperaba esa sorpresa pues la guerra solo paso hace semanas y ya corrían rumores de la matanza que hicieron entre ellos tres solos.
-¿Cómo os llamáis los demas?- dijo Dalas apuntando el nombre de philip en el pergamino.
-Mi nombre es Santiago, gran guerrero entre los aldeanos y guardia del rey Ricardo corazón de león al igual que lo es philip-dijo el tipo.
-Mi nombre es Can, hijo de Elric salivan.-dijo el chico.
-¿Y vos?-pregunto Dalas al tercer tipo con armadura dorada.
-Mis dos guardias creo que ya dijeron mi nombre, soy Ricardo corazon de león, rey de Enland, fui expulsado del trono por negarme a unirme al ejercito negro, sera un honor luchar junto a tres leyendas que tan solo en tres semanas han hecho historia.- dijo el rey sonriéndoles, Dalas apunto los nombres y cerro el pergamino, los siete salieron de la taberna pero al salir vieron a cien hombres del ejercito negro esperándoles fuera.

-Estais detenidos en nombre de mi señor Lich, porfavor entregad las armas y no opongan resistencia, por lo contrario seréis ejecutados aquí mismo.-dijo quien leía un pergamino firmado por el rey oscuro.

-Ya era hora algo de diversión jejeje.-Dijo Elroid enfundando las espadas gemelas de su espalda.
-Bueno algo de precalentamiento no vendra mal.- dijo Dalas desenfundando sus dagas.
-Señores, mejor largaros de esta aldea si no queréis buscar la muerte.- dijo Splinter desenfundando su mandoble.
-Philip, Santiago, hora de combatir como lo hemos hecho en estos años.- dijo el rey Ricardo desenfundando su espada junto a una daga, philip desenfundo su espada y escudo al igual que Santiago.
El chico se metió en la taberna y saco su arco apuntando desde la planta de arriba
El ejercito negro desenfundo sus armas.
-jejeje mi parte favorita si señor.-dijo Elroid sonriendo amenazante al ejercito negro, se introdujo con tal agilidad que parecia un fantasma cortando a son y ton a los 100 hombres por dentro de ellos mismos, el fauno salto y cayo desde el cielo con sus dagas atravesando el cuello de dos de los cien y haciendo una especie de remolino mientras lanzaba sus dagas en todas direcciones matando a los tipos oscuros, Splinter lanzó su mandoble al que cogió el caballo para ir a avisar al rey oscuro, la espada lo partio en dos, y despues cogió su espada de una mano y se dispuso a aniquilar, el rey Ricardo y sus dos guardias entraron en ese numero de señores oscuros rajando y descabezándolos a todos, Elroid miro atrás al ver que uno de los cien hombres lo iba a rajar por la espalda cuando una flecha voló desde la ventana de la taberna hacia la cabeza de ese tipo.
-¡¡Muy buena Can!!-dijo y siguió matando, tras media hora los siete quedaron en pie y el escuadrón del ejercito negro en el suelo muertos sin ninguno con vida

La taberna entera salió a ver y no se sabe que les hizo cambiar de opinión, fueron a sus casas cogieron sus armas y se alistaron a esos siete valientes guerreros todos juntos eran unos noventa hombres que se dirigirán al reino de Kyonhold para ayudar a tiempo en la guerra que alli habrá…



PONDRE UN CAPITULO CADA DOS SEMANAS O COSA ASI ^^
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
Lyon Drake
Alumno del Internado
Alumno del Internado
avatar

Masculino

Mensajes : 1358
Edad : 27
Localización : En un lugar lejos del mundo real
Curso :
Puntos : 4
Fecha de inscripción : 21/09/2008

MensajeTema: Re: [Historia] Caballeros del viejo Código   Sáb Nov 08, 2008 11:30 pm

SEGUNDO CAPÍTULO: Kyonhold un reino de fuerza y esperanza

Todo un reino pacifico, siempre al margen de las disputas hasta hoy…

-Mi rey, ha llegado una carta del reino Rhendark, Ha derrotado a nuestro reino vecino, dicen que o nos rendimos o seremos masacrados como nuestros amigos.
El rey agacho la cabeza tras la noticia y unas lágrimas recorrían su cara.
-Hermano…no es posible, el no ha muerto, estoy seguro de que volverá aquí a ayudarnos, seguro que volverá, si Rhendark busca la muerte y la guerra no la hallará en nuestras vidas, resistiremos hasta que la ultima gota de sangre lucharemos hasta el fin, hoy Kyonhold hará historia, resistiremos las fuerzas de ese reino con ansia de poder.-Dijo el rey levantándose y dirigiéndose a la ventana, en la cual al mirar al horizonte encontró un ejercito negro esperando el ataque al reino.
-Prepárense pues hoy o moriremos o venceremos esta guerra, sea lo que sea lo haremos con honor.

Las tropas del reino de Kyonhold se prepararon para la terrible batalla que les espera,
Los arqueros posicionados en los muros del reino, la gente comenzo a encerrarse en el castillo bajo la protección de los guardias de afuera, el Rey mandó abrir las puertas y a continuación salió junto a su ejercito que solo eran quinientos hombres contra tres mil del ejercito negro, las nubes comenzaron a rellenar el reino y el campo de batalla quedando una inmensa oscuridad, Los guerreros del reino kyonhold estaban algo aterrorizados pero firmes ante el ejercito negro, el cual avanzaba hacia ellos a gran velocidad, El rey desenfundo su espada, la alzo al cielo y echo un grito de batalla haciendo que el y su ejercito comenzará a cargar contra el enemigo, ambos bandos chocaron en el centro del campo de batalla donde comenzaron a pelear en una guerra en la cual solo un bando ganará esta vez, solo lograron derrotar a unos doscientos hombres del ejercito negro, y de Kyonhold solo quedaban en pie el rey y cien hombres ambos combatiendo sin rendirse en ningun momento, el rey cerró los ojos y recordó unas palabras que su hermano le dijo una vez. ``Cuando todo lo veas perdido mira hacia norte donde se posa la luna y solo quizás me presente con la ayuda necesaria ´´
Del rey salieron unas lágrimas pues pensaba que su hermano habia muerto, cuando la guerra ya tenia lider de batalla al norte justo debajo de la luna sonaban unos tambores de guerra y uno cuernos, el rey miro hacia ese lugar, unas banderas con un dragón blanco pintado en ellas aparecían despacio, el ejercito negro miro extrañado pues esas banderas son las del reino que antes exterminaron a gente sin piedad.

-Elroid, Dalas, Hoy habra que meter miedo a este ejercito de sangre fría.-Dijo Splinter.
-Bueno si… pero ¿en serio era necesario el juego de banderitas, tambores y tal?-dijo elroid bromeando a la vez que desenfundaba sus espadas gemelas.
-A mi no me mires fue idea del comandante.-Dijo Dalas riendo.
El ejercito comandado por el comandante Splinter y el rey Ricardo empezaron a descender por la montaña a caballo introduciéndose en el ejercito negro, Elroid saltó del caballo cortando limpiamente dos cabezas de dos hombres del ejercito negro, Dalas Comenzó a lanzar dagas mientras se acercaba al ejercito, Splinter tan basto como siempre, salto del caballo a la vez que lanzó el mandoble haciéndolo girar como un remolino, el cual iba cortando a son y ton, el rey Ricardo junto a todos los demas se bajaron del caballo mientras se liaban a palos con el ejercito negro, el Can (el chico) se subió al muro junto a los arqueros, los cuales se quedaron asombrados al ver que las flechas las lanzaba de dos en dos, tras unas horas ese ejercito temido fue aniquilado.

-¿Estas bien hermano?-Pregunto Splinter al rey de Kyonhold extendiéndole la mano para levantarlo del suelo.
-Her…hermano, ¿eres tu de verdad? Creía que habias muerto.-Habló sorprendido el rey.
-Bah no es nada, ese ejercito no supo aniquilarnos.-dijo Splinter señalando a su ``ejercito ´´ de noventa hombres.
Todos entraron al reino para festejar esa victoria, en la entrada Elroid y Dalas pararon a Splinter.
-Mi comandante quisiéramos pedirle permiso para ir a visitar nuestra tierra natal, con nuestras hazañas el ejercito negro estará sin moverse un tiempo.-dijo Elroid hablando por dalas y por el.
-Teneis el tiempo que queráis coger, sin vosotros dos no hubiera vivido, me honra que sigais a mi lado como decíamos de pequeños somos un trípode, siempre unidos y os habeis ganado unas vacaciones.
-Gracias.-dijo Elroid cogiendo su caballo y haciéndole una reverencia a Splinter el cual para el es el padre que nunca tuvo.
-Gracias señor.-dijo Dalas montando a caballo.
El comandante agacho la cabeza en forma de reverencia y les sonrió,
-Eso si tened cuidad y vuelvan sin heridas.-Dijo Splinter entrando al reino.

Ambos salieron de alli a galope hacia las tierras altas de los elfos.

TIERRAS ALTAS DE LOS ELFOS POBLADO DEL BOSQUE NEGRO

``Se valiente hijo mio, seguro que algun día volveras a casa, sirve a la legión del reino keizang, alli encontraras amigos que podrán llegar a ser de la familia, y recuerda vuelve a casa en el momento que tu superior pueda dejarte, pues tu familia te esperará siempre Elroid ´´ ``Pero padre,¿y si me pierdo al volver? No quiero luchar en la guerra, no quiero ir en contra de mi voluntad, padre ´´ ``Hijo no puedo hacer nada el rey pidió obligatoriamente que todo joven capaz de manejar armas deberá luchar por el reino, hijo tienes talento seguro que volveras a casa ´´

Elroid despertó en mitad de la noche al soñar aquel dia que con tan solo 10 años fue apartado del poblado de los altos elfos para servir al rey de keizang, El elfo se quedo observando como una pequeña hormiga intentaba llevarse un cacho de pan gigantesco el cual no cabía por el agujero del hormiguero pero la hormiga no se rendía seguía intentándolo, Elroid cogió el cacho de pan y lo hizo migas alrededor de la hormiga, la cual alzó la mirada y empezó a meter el pan cachito a cachito en el hormiguero.
Tras unas horas Dalas se despertó.
-Ya queda poco en solo unos minutos llegaremos al fondo del bosque vamos Dalas.- sonrió Elroid desde el caballo.
-¿Crees que se acordaran de nosotros? Ha pasado ciento noventa años desde que abandonamos el lugar.- dijo el fauno algo confuso pues es una edad demasiado avanzada.
-No lo se… estoy nervioso pues no me acuerdo del lugar, y no se si padre seguirá vivo…-dijo Elroid agachando la cabeza.
-Seguro que estará vivo, es mas dijo que te esperará ¿no? Seguro que esta en tu antigua casa aun esperando, vamos.- dijo Dalas montando en su caballo.
Elroid asintió y comenzaron a cabalgar.

En el poblado elfo los aldeanos estaban como siempre, comprando, vendiendo en el mercado, en un rincón una hermosa Elfa entrenaba las artes de la esgrima con armas de dos manos, de lejos se oía el sonido de los caballos acercándose, los aldeanos observaron el puente que atravesaba el río que habia que cruzar para llegar a la aldea, cuando los dos caballeros entraron a la aldea la gente comenzo a mirarlos con extraña expresión al no conocerles.
La chica elfa se acercó a ellos dos.
-¿Quiénes soys y a que venís jinetes?- pregunto con voz seca.
Elroid agachó la cabeza al conocer a todos y que los aldeanos no lo conocieran a el.
-Somos dos jinetes que buscamos donde dormir, antes vivíamos aquí hará unos ciento noventa años, veníamos de paso mi nombre es Dalas el fauno que trabajaba en la vieja herrería del bosque y este elfo de mi lado es el joven Elroid hijo de Poctos el cazador.-dijo Dalas mirando a los aldeanos que aun no se acuerdan de ellos.
Una cría se acercó a ellos.
-¿Soys Los que cuentan por las afueras que junto a un comandante acabasteis con mas de quinientos hombres?-dijo la niña con voz muy tímida.
Elroid se bajó del caballo y se arrodilló delante de la niña mirándola a la cara.
-En realidad nos dieron una paliza lo unico que hicimos fue resistir el ataque.-Dijo Elroid sonriendo dulcemente.
-Mi abuelo no dejaba hablar de esa leyenda el soñaba con que ese elfo sería mi tito el siempre lo esperaba en la entrada del poblado todos los dias desde que hablaron de esa leyenda, decía que mi tito un día volvería…-dijo la cría inocentemente a la vez que con un rostro triste.

Salieron unas lágrimas de los ojos de Elroid.
``Padre, dijiste que me esperarías ´´ pensó Elroid cerrando los ojos para ocultar la pena que en ese momento le abundaba.
-¿Tu abuelo se llamaba Poctos?- preguntó Dalas
La niña salio corriendo llorando entrando en una casa.
-Poctos era una leyenda en este poblado, hace unos veinte años luche bajo su mando para parar los pies a los lasombra… aunque en esos días no se llamaba Poctos se cambió el nombre por su apodo filo de llamas, murió defendiendo a su nieta de un lasombra demasiado poderoso el cual aun sigue amenazando este poblado, no se si tu Elroid serás su hijo pero dijo que si algun día volvías que fueses a tu casa y leyeras sus cartas, tu padre estaba convencido que su hijo era ese elfo que junto a un fauno y a un humano consiguieron resistir los ataques del ejército negro, mi nombre es Beatrix, fui entrenada por tu padre.-dijo la hermosa Elfa mientras se alejaba a ayudar a una anciana con unas cestas.

Elroid comenzó a andar hacia la casa de la niña, entró en la cual, en una mesa habia varias cartas todas dirigidas a su hijo Elroid, se sentó para leerlas.
``Hijo mio, si lees esto es que estoy muerto y alfin encontraste tu camino de vuelta a casa, las cosas estan muy oscuras en este lugar, una banda de brujos llamados lasombra intenta aniquilar a los pocos elfos que quedamos, se que debí haberte esperado, pero tu hermano Elric murió cuando paseaba a tu sobrina windy, y fui a por ellos, pronto por salvar a la cría tendré una pelea contra el jefe de esa tribu, seguro que estaré muerto pues soy ya un anciano y el poder ha disminuido, porfavor cuida de windy y agrega en tus aventuras a esa chica elfa Beatrix, es una buena luchadora y gran guerrera, y porfavor se que es mucho pedir hijo mio pero libera al pueblo de lo que yo fracasé, no los dejes extinguirse y dales recuerdos a ese pequeño herrero ladrón que ya sera un hombretón espero que aún seáis como hermanos de sangre y estéis unidos como lo esta el agua del mar a la sal un abrazo y siento no haberte esperado ´´
Tras Elroid terminar de leer la carta vio que al final habia la mancha de lágrimas secas, Elroid se levantó algo enfurecido, y montó en su caballo.
-Dalas, cuida de la aldea.-dijo con una voz demasiado seria.
-¿Cómo? ¿Que vas a hacer?- Preguntó el fauno extrañado al ver el cambio de personalidad de Elroid.
-Vengar a mi padre para que su espiritu descanse en paz.-Dijo Elroid cabalgando en dirección al Norte del bosque.
-No!-dijo Dalas yendo a por su caballo cuando un anciano le paró.
-Deja a Elroid con su camino, ahora mismo ayudarle en algo que solo el podrá librar es dañar su honor, ademas dentro de poco vendrán algunos lasombra a asaltar la aldea como cada día.-Dijo el anciano.
-Los brujos sabrán que ocurrirá lo cual estaran todos esperando a Elroid, iremos yo y Dalas a ayudarle diga lo que diga porque el solo no podrá contra los diez brujos, padre en na que salgamos Dalas y yo quiero que hagas un escudo de energía a la aldea por si acaso.- dijo Beatrix montando en su caballo y salió tras Elroid al igual que Dalas

En la cueva de los lasombra…
-Parece que el hijo de ese al que maté viene a vengarse, hoy no atacareis la aldea, prefiero que os divirtáis con el…-dijo el jefe de los lasombra.

Elroid cabalgaba a lomos de Dabos, su caballo, cuando le rodearon entre nueve lasombra.
-Y el hijo con Ira intentará vengar a su padre asesinado, ¿Cuánto crees que duraras contra nosotros joven Elfo?-dijo uno de ellos
-No quiero nada con vosotros busco a vuestro líder, el asesinó a mi padre y es con quien pienso librar una batalla.-Dijo Elroid amenazadoramente
-Para llegar a el lucharas contra nosotros.-dijo uno de ellos
-Me parece una pelea desigual Elroid, ve para la cueva, nosotros nos encargaremos de estos.-dijo Dalas saliendo de entre los árboles junto a Beatrix.
Elroid asintió con una sonrisa y a gran velocidad fue hacia la cueva, uno de los brujos preparaba una bola de fuego para lanzársela a Elroid cuando Dalas le clavó la daga en el cuello.
-¿brujitos que no entendéis? Nosotros dos somos vuestros contrincantes pedazos de carne.-Dijo Beatrix desenfundando su mandoble y cortando a otro de los brujos la cabeza Los brujos no resistieron la fuerza de la Elfa y la agilidad del Fauno, acabaron todos en el suelo masacrados, Dalas decidió volver a la aldea, Beatrix se quedo alli esperando a que salga Elroid de su combate.

-Vaya vaya ¿Tu debes de ser Elroid, hijo de Poctos me equivoco?- dijo el lasombra.
-Odiarás el haber nacido y el haber matado a mi padre maldito.- dijo elroid con voz seca y muy sería.
-Veamos que haras, por cierto tu padre me costo matarlos, era un buen guerrero como mago, espero que tu no seas débil, como lo fue el al dejar nuestra pelea para salvar a esa cría.

Elroid desenvaino las dos katanas sin dejar de mirar con furia a los ojos del brujo, el brujo le lanzo una gran bola de fuego demasiado rapida que logró chocar con el pecho de Elroid, el cual con el impacto salió despedido para afuera de la cueva, el brujo salía andando a la vez que riendo.
-El mismo salto metió tu padre.-dijo burlón el brujo.
Elroid se levanto y volvió a ponerse en pose de batalla, el brujo le volvió a lanzar otra la cual casi la esquiva El elfo pero se llevo un fuerte impacto en el hombro haciéndolo caer al suelo nuevamente, Elroid se levantó nuevamente y colocándose en la misma posición, El brujo volvio a lanzarle otra bola de fuego, la cual Elroid Esquivo con gran agilidad y velocidad, se puso al lado del brujo
-Voy a disfrutar haciéndote picadillo.-Dijo elroid dándole un fuerte golpe en la cabeza al brujo haciendo que salga despedido a unos dos metros de el, El brujo sonrió al ver que su rival era mas fuerte que el anterior, le intento lanzar una gran lanza de hielo la cual atravesó el hombro a Elroid dejándolo incapacitado del brazo izquierdo, Elroid soltó un pequeño grito de dolor, alzo la vista al brujo y fue a por el a una velocidad parecida a la de la luz, el Brujo no conseguía verlo cuando de repente la cuchilla de su katana corto el cuello del brujo.
-Ugh… si…sin duda… tu…padre…no ss… se equivocó.-dijo el brujo cayendo al suelo muerto.
Elroid sonrió al cumplir la venganza, miro a Beatrix,
-Gracias por no meterte en la pe…lea.-dijo Elroid cayendo desmayado.
-Elroid!-dijo ella acercándose a el con preocupación.

NOS VOLVEREMOS A VER EN EL CAPITULO TRES, ``Una aldea destruida y una luz de esperanza ´´
Volver arriba Ir abajo
Ver perfil de usuario
 
[Historia] Caballeros del viejo Código
Volver arriba 
Página 1 de 1.
 Temas similares
-
» El inicio de su apasionada historia PARTE 2
» Conrado Buenaventura
» la verdadera historia de los caballeros del zodiaco
» Conoces la verdadera historia de Rapunzel?
» Palermo Viejo

Permisos de este foro:No puedes responder a temas en este foro.
Frozen Memories :: Fuera de Rol :: Centro de Arte-
Cambiar a: